Beatriz quería dar una sorpresa a su chico, regalarle una experiencia que él guardara en la memoria durante mucho tiempo. Y lo consiguió a base de bien cuando me vio aparecer en su casa con todo mi equipo, y él, recién levantado, que no sabía por dónde le venían las tortas mañaneras.

Un tiempo muy agradable y digno de recordar para ellos y también para mi equipo y yo.

Para esta sesión usamos un objetivo 50mm de Sigma con flash externo godox y paraguas difusor de luz y dos botes de humo. La sesión duró casi 3 horas y sacamos 172 fotografías una vez hechos los descartes de rigor.

La sesión fue realizada en Cap de Creus, Girona, en la cala Rostella. Un lugar especial y que se presta para una sesión impresionante.

Aquí os dejo algunas fotos….